Quiénes Somos

Hasta el año 2000, no existía en México un Museo del libro más impreso, leído, amado y perseguido del mundo, del cual existen valiosísimos ejemplares y del cual existen más de 10,000 manuscritos -anteriores a la imprenta-, repartidos en los museos más importantes del mundo: Londres, Roma, Nueva York, París, Moscú, Hamburgo, Jerusalem.

Hoy, el Museo de la Biblia en México, Maná, Museo de las Sagradas Escrituras, custodia y estudia entre sus más de 1500 ejemplares, un fondo antiguo invaluable de libros de los siglos XVI al XIX, incrementa y difunde colecciones de biblias con valor documental significativo para México, que muestran la riqueza de un libro que ha ido de la mano con la evolución de los idiomas y las formas de transmisión; a partir de las tablillas de barro y el papiro hasta su edición en los más modernos medios informáticos.

Así mismo, arropado en un concepto integral de trabajo, Maná pretende incrementar su acervo bíblico, su fondo musical y cinematográfico de carácter sacro, así como conferencias, investigación y difusión en radio, estudios filosóficos, musicales, danza, reproducción de libros, congresos, y la impartición de diplomados en ciencias e idiomas bíblicos.

Motivada por el deseo de que el Libro de los libros se conozca mejor por quienes quieren incrementar su cultura y su espiritualidad y para que las comunidades creyentes tengan mejores herramientas hermenéuticas; Maná asume el derecho al conocimiento como uno de los derechos humanos centrales para este nuevo siglo e incluye a la filosofía de la religión como parte de este conocimiento y reflexión civilizatoria.

Puesto que la Biblia es fundamento de varias religiones: del judaísmo, de las muchas ramas del cristianismo, entre ellas las iglesias antiguas orientales, las ortodoxas, la católica, la anglicana, las denominaciones protestantes, incluso fue base para el Islam y para muchos grupos que no se identifican con la cristiandad; conocerla como literatura permite superar fanatismos y luchas religiosas.

Para un siglo de cambios paradigmáticos, el interés por el texto conlleva el rastreo de los primeros documentos que cobijan verdad, fe y sentido de manera literaria, sobre todo en las cunas judía y griega; y en una realidad tan vertiginosa, el apreciar y acercarse a lo que trasciende y perdura se vuelve vital.